Los New England Patriots celebraron la llegada a sus filas del jugador Antonio Brown, quien salió por la puerta de atrás de los Oakland Raiders hace unos días. Sin embargo, los ganadores del Super Bowl pasado desconocían que su fichaje trajo consigo un problema legal.

Brown, quien es elegible para jugar el domingo contra los Miami Dolphins, es objeto de una demanda civil por parte de su ex entrenadora, alegando violación y agresión sexual. El jugador estaba bajo consideración para ingresar a la Lista de Excepciones del Comisionado Roger Goodell, pero éste afirmó que no promulgará su autoridad en el asunto.

Múltiples informes indicaron que los Patriots no estaban al tanto de la demanda civil el sábado cuando acordaron por un año con el jugador horas después de que fue liberado por los Raiders.

Por su parte, el entrenador de los Patriots, Bill Belichick restó importancia al pasado de Brown. "Estamos contentos con lo que ha mostrado en sus entrenamientos y no tengo reportes de lesiones. Lo trajimos para hacer un trabajo y creo que funcionará", dijo Belichick.