El temor de los agroexportadores a que el próximo gobierno ponga retenciones más altas impulsó una fuerte liquidación de dólares que brindó estabilidad al mercado en las últimas semanas. Aunque el ancla principal no está allí sino en el severo control de cambios que rige desde el 28 de octubre pasado que impide comprar más de USD 200 mensuales para atesorar.

¿Puede mantenerse esta calma luego del 10 de diciembre? En un marco de incertidumbre, solo por la intuición de lo que traerá el nuevo gobierno en materia cambiaria a partir de la semana próxima, cuatro expertos del mercado consultados por Infobae coinciden en tres afirmaciones: los controles serán más intensos, con mayor foco sobre las importaciones o los pagos con tarjeta en el exterior; las trabas para dolarizarse generarán un alza transitoria en el consumo, con foco en automóviles o electrodomésticos; una vez pasado ese veranito, la presión cambiaria hará crecer las brechas entre el dólar oficial y otras cotizaciones, incluyendo el “contado con liqui” y el libre.

En este panorama, con bajos volúmenes operados, brechas mayores y pocas chances de comprarlo, la cotización oficial del dólar podría volverse “meramente decorativa”, dijo Diego Martínez Burzaco, economista de Inversor Global.

La abundante oferta de dólares posterior a la última serie de controles proviene de dos factores. Además de la “sobreliquidación” del campo, hay muchas empresas que desarman posiciones en dólares porque necesitan pesos por razones estacionales. “Una vez que haya asumido Alberto Fernández se esperan más restricciones, no para la compra minorista, que ya es demasiado reducida, sino para las compras con tarjeta de crédito en el exterior, ya que viene la época de alta demanda por las vacaciones. Esto puede impactar en el libre”, explicó Martinez Burzaco.

El analista estima que los pequeños ahorristas no tendrán más que dos opciones si logran hacerse de algunos pesos vía aguinaldo, consumir o comprar dólar libre: “Ante las pocas alternativas para ahorrar, con tasas que se volvieron poco atractivas por ubicarse debajo de la inflación proyectada, muchos pesos que queden en la calle irán al dólar.”

En el mismo sentido, Santiago Llull, de Futuro Bursátil, aseguró que “todos los pesos que estaban en la calle fueron absorbidos. Y los que van a llegar con el aguinaldo, van a ir al consumo”. Al poder comprar solamente USD 200, dice el analista, muchos prefieren cambiar el auto o comprar un electrodoméstico antes que ir al libre.

“Hay una cierta calma en el mercado no sólo porque hubo mucha liquidación del campo, también porque el inversor sofisticado se viene dolarizando desde las PASO en adelante. Hoy, el único refugio de valor seguro es el colchón y la caja de seguridad. Y el que ya está en dólares, va empezar a gastar”, explicó Llull, abonando la hipótesis de una moderada pero inmediata reactivación en el consumo. Las pocas certezas que han dado los economistas cercanos a Alberto Fernández y el propio presidente electo, apuntan a que el consumo interno será el eje de su programa, tal como la inversión intentó serlo en el comienzo del macrismo.

El economista Gustavo Ber explicó que existen “cuatro motores de expansión monetaria” que alimentan de pesos al mercado: el desarme de las Leliq, los adelantos transitorios del BCRA por las necesidades estacionales del Tesoro, las compras de dólares por parte del Central y las obligaciones en pesos del gobierno. Si bien este último es una incógnita tras los anuncios de reperfilamiento, el analista cree que “todos esos pesos no podrán ir al mercado cambiario, por lo que seguramente habrá un veranito de mayor consumo”.

Cuando termine esa breve alza del consumo, puede volver la presión sobre el tipo de cambio y el aumento de las brechas entre el oficial y el resto de las cotizaciones. El dólar MEP, una vía para comprar dólares a través de la Bolsa, hoy cotiza a más de $72. Una vez apagada la disparada del consumo, “es probable que todos los tipos de cambio se muevan hacia arriba, es la búsqueda de refugio más esperable. La brecha con el oficial podría ubicarse más cerca de sus promedios históricos, entre el 30 y el 40%, en lugar del 20% actual.”

Si bien no hay mucho más para restringir en la compra de dólares para atesoramiento, prevé que puedan volver otros mecanismos de control, como las declaraciones juradas para los importadores, el pedido de autorización al BCRA para girar utilidades o alguna intervención de la AFIP en la operatoria

En la búsqueda de establecer qué clase de control de cambios se verá a partir del 11 de diciembre, el analista Gustavo Quintana, de PR Cambios, espera un escenario cambiario similar al vivido hasta diciembre de 2015. Si bien no hay mucho más para restringir en la compra de dólares para atesoramiento, prevé que puedan volver otros mecanismos de control, como las declaraciones juradas para los importadores, el pedido de autorización al BCRA para girar utilidades o alguna intervención de la AFIP en la operatoria. Nada que el mercado argentino desconozca.

“Este tipo de regulaciones y de control de cambios siempre termina mal, eso indica la experiencia. Se generan mercados informales con mayor intensidad y crecen todas las brechas con la cotización oficial, en especial si éste no se actualiza en relación a la inflación”, señaló.

Una vez pasado el “veranito” de consumo, la presión cambiaria hará crecer las brechas entre el dólar oficial y otras cotizaciones, incluyendo el “contado con liqui” y el libre

Quintana advirtió sobre el impacto de una brecha fuerte con el blue en la actividad económica. “Los controles cambiarios, tarde o temprano, traen ineficiencia en la economía real. Los precios empiezan a ajustarse en base al mercado informal”.

¿Cuánto pueden subir las brechas? Los analistas coinciden en que dependerá de las expectativas que generen los primeros días del nuevo gobierno, tanto en relación al gabinete económico como a medidas concretas en materia fiscal, cambiaria y monetaria, a la par de las negociaciones para reestructurar la deuda. “La brecha entre el tipo de cambio oficial y las demás cotizaciones seguirá siendo el termómetro del mercado”, apuntó Ber.

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